Sala de Prensa - Dolor
Prevención
Buenos Aires, Mayo 2007
Cómo prevenir lesiones en el deporte
Gran parte de las lesiones deportivas pueden ser tratadas con eficacia; luego de una lesión la mayoría de las personas pueden recuperar un nivel satisfactorio de actividad física. Incluso muchas lesiones deportivas pueden evitarse si los deportistas toman ciertas precauciones.
Algunos consejos para prevenir lesiones en el deporte:
- Hacer ejercicios de calentamiento antes de practicar cualquier deporte.
- Siempre realizar estiramiento antes de jugar un partido o hacer algún ejercicio.
- Al estirarse, no flexionar las rodillas. Mantener toda la planta del pie apoyada en el piso.
- Usar un calzado adecuado, que sea estable y absorba los choques.
- Ejercitar sobre superficies blandas y planas. Evitar el asfalto y el concreto.
- Al hacer flexiones de rodillas, no doblarlas a más de 90 grados.
- Al saltar, descender con las rodillas flexionadas.
- Enfriarse después de realizar deportes o entrenamientos intensos. De esta manera, el pulso desciende gradualmente.
- No sobreexigirse.
Cualquier persona que hace ejercicio está en riesgo potencial de sufrir lesiones deportivas. Pero algunos grupos tienen un mayor riesgo y deben seguir algunas medidas adicionales.
Adultos:
- No ser un “deportista de fin de semana”. Distribuir el ejercicio a lo largo de toda la semana.
- Aprender a practicar el deporte correctamente, reduciendo el riesgo de lesiones “por exceso”.
- Usar equipos y accesorios seguros.
- Conocer los límites del propio cuerpo.
- Aumentar el nivel de ejercicio gradualmente.
- Realizar un trabajo corporal de ejercicios cardiovasculares, fuerza y flexibilidad.
Padres y entrenadores:
- Agrupar a los niños por su nivel de destreza y tamaño corporal y no por su edad, especialmente en deportes de contacto.
- Vincular al niño con un deporte que le guste y para el que tenga aptitud.
- Constatar que el niño se haya realizado un examen físico antes de realizar un deporte.
- No hacer jugar a un niño lesionado.
- Llevar al niño al médico si es necesario.
- Asegurar un entorno seguro para la práctica de deportes.
Niños:
- Contar con el estado físico adecuado antes de practicar un deporte.
- Realizar un examen físico antes de iniciar cualquier tipo de práctica.
- Seguir las reglas del juego.
- Usar correctamente los accesorios protectores.
- No jugar con cansancio o dolor.
- Siempre calentar antes de jugar.
- Siempre enfriar después de jugar.
Mujeres:
Además de seguir las precauciones anteriores, las mujeres deben enfocarse en la fuerza muscular y en la preparación física. También es importante que mantengan el peso corporal normal y que eviten el ejercicio excesivo, ya que puede afectar el ciclo menstrual.
La importancia de la entrada en calor y el estiramiento
El calentamiento muscular previo al inicio de ejercicios intensos ayuda a la prevención de lesiones. Ejercitarse a paso tranquilo durante 3 a 10 minutos calienta los músculos y los hace más flexibles y resistentes a las lesiones. Este método activo de calentamiento prepara los músculos para este tipo de ejercicios con mayor eficacia que los métodos pasivos (agua caliente, almohadillas de calor, ultrasonido o lámpara de rayos infrarrojos). Estos últimos no aumentan la circulación de la sangre de modo significativo.
Los ejercicios de calentamiento también son beneficiosos en ejercicios menos exigentes como el golf.
También es importante enfriar por cinco minutos luego de practicar deportes intensos (como una carrera, caminata o footing). De esta manera, el pulso desciende gradualmente. El enfriamiento consiste en reducir de forma paulatina la velocidad antes de interrumpi r el ejercicio, evitando el mareo al mantener la circulación sanguínea. Si un ejercicio enérgico se interrumpe súbitamente, la sangre puede acumularse en las venas de las piernas, reduciendo momentáneamente la irrigación cerebral. Esto puede provocar mareo e incluso desvanecimiento. El enfriamiento ayuda, además, a eliminar residuos como el ácido láctico de los músculos; sin embargo, no parece evitar el dolor muscular al día siguiente.
Los ejercicios de estiramiento alargan los músculos de tal forma que se pueden contraer más eficazmente y funcionar mejor. Para evitar daños musculares durante el estiramiento, éste se debe realizar después del calentamiento o del ejercicio. Cada estiramiento debe ser lo suficientemente cómodo como para contar hasta 10. Es recomendable estirar el talón de Aquiles, otros tendones y los cuádriceps manteniendo la posición (sin rebotar).
La necesidad de descanso
El descanso es una parte vital del entrenamiento de un atleta.
Si bien es cierto que para mejorar el desempeño, es importante trabajar con constancia, el entrenamiento muy duro termina debilitando al deportista. Es el descanso la clave para fortalecer.
La optimización fisiológica en los deportes ocurre solamente durante el período de descanso que sigue al entrenamiento intenso.
Muchas lesiones musculares y articulares ocurren cuando, al cabo de un período de entrenamiento, la persona no se toma el tiempo para una recuperación adecuada, o bien no interrumpe el ejercicio ante la aparición del dolor.
Cada vez que se fuerzan los músculos en un entrenamiento intensivo, algunas fibras musculares se lesionan y otras consumen la energía disponible, que ha sido almacenada en forma de glucógeno. Son necesarios más de dos días para que las fibras sanen y para reemplazar el glucógeno. Al funcionar una menor cantidad de fibras (sólo las no lesionadas y adecuadamente alimentadas) las que quedan sanas deben realizar un trabajo comparable al del total. Es por eso, que en períodos de entrenamiento intensivo aumentan las probabilidades de lesiones.
El dolor que precede a muchas lesiones por desgaste aparece por primera vez cuando un número limitado de fibras del músculo o del tendón comienzan a desgarrarse. Si se interrumpe el ejercicio ante la primera señal de dolor, se limita la lesión de dichas fibras. Así, la recuperación es más rápida. En cambio, si se continúa haciendo ejercicio mientras se siente dolor se produce el desgarro de una mayor cantidad de f i bras, extendiendo la lesión y retrasando la recuperación.
Las lesiones crónicas se pueden evitar dejando un intervalo de al menos 2 días entre los períodos de entrenamiento intensivo o alternando el trabajo de distintos grupos musculares. Muchos programas de entrenamiento combinan un día de entrenamiento intensivo con uno de reposo (como muchos levantadores de pesas) o con uno de entrenamiento liviano. Un corredor, por ejemplo, puede correr un día a un ritmo de 5 minutos 1,5 kilómetros y al día siguiente correr la misma distancia a un ritmo de 6 a 8 minutos. Sólo los nadadores pueden practicar todos los días ambos entrenamientos, el enérgico y el ligero, sin lesionarse. La clave está en que la fuerza de ascenso del agua les ayuda a proteger sus músculos y articulaciones.
Nutrición y entrenamiento
Para quienes realizan ejercicios con el fin de mantenerse en forma, participar regularmente en una actividad deportiva o alcanzar el máximo nivel en un deporte, la buena nutrición es una herramienta esencial para lograr los mejores resultados. Aunque la dieta depende de las necesidades de cada individuo, el tipo, el ritmo y la cantidad de comida que se ingiere siempre incide en los resultados del entrenamiento.
Los profesionales de la salud y la nutrición recomiendan que el 55-60 % de las calorías de la dieta provengan de los carbohidratos, no más del 30% de grasa y el restante 10-15% de las proteínas. Los porcentajes exactos pueden variar ligeramente de acuerdo al deporte o programa de entrenamiento, pero en líneas generales estas cifras promueven la salud y sirven de base para una dieta que maximizará el desempeño.
Una buena dieta provee nutrientes y energía adecuados para adaptarse a un entrenamiento, obtener una óptima recuperación y evitar el estrés relacionado con la ingesta excesiva de comida. El entrenamiento intensivo incrementa las necesidades de nutrientes, particularmente carbohidratos, proteínas y micronutrientes (vitaminas y minerales).
Un atleta puede cubrir estas necesidades adicionales al consumir una dieta que:
- Provee un total de energía adecuada.
- Equilibra la ingesta de carbohidratos con la carga de ejercicio diaria.
- Incluye una amplia variedad de alimentos ricos en nutrientes, incluyendo alimentos que contienen proteínas.
¿Qué son los carbohidratos?
Los carbohidratos son azúcares y almidones que se encuentran en alimentos como panes, cereales, frutas, vegetales, pastas, leche, miel, almíbar y azúcar de mesa. Son la fuente de energía primaria para el cuerpo. Más allá de su origen, el cuerpo descompone los carbohidratos en glucosa que la sangre lleva a las células. La glucosa de cualquier fuente provee energía para los músculos en actividad.
Una baja provisión de carbohidratos en el cuerpo puede resultar en fatiga, dificultades en el entrenamiento y un impacto negativo en el sistema inmune.
Ingesta de carbohidratos
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CHO = Carbohidratos MC = Masa Corporal |
En los días de mayor actividad, es necesario aumentar la ingesta de carbohidratos para optimizar el desempeño deportivo y promover la recuperación entre las sesiones de ejercicio. Por el contrario, en días de baja actividad, puede ser necesario reducir la ingesta de carbohidratos.
Mantener el balance de energía es una meta clave para los atletas. El balance de energía se produce cuando la ingesta de energía total de los alimentos coincide con el desgaste de energía de la actividad diaria. La energía es provista por los carbohidratos, las proteínas, las grasas y el alcohol en alimentos y líquidos. En los requerimientos de energía de cada individuo influyen factores como el tamaño corporal, la composición corporal y el gasto de energía del entrenamiento.
El entrenamiento intensivo provoca un pequeño incremento en los requerimientos de proteínas, las cuales son necesarias para promover la reparación de tejidos corporales dañados y la constitución de nuevas proteínas en respuesta al estímulo del entrenamiento.
Alrededor del 55-70% de nuestro peso corporal es agua. Estar "hidratado" significa mantener el nivel de líquidos en el cuerpo. Cuando uno transpira pierde agua que debe ser reemplazada para poder rendir lo máximo posible. Por eso, es importante tomar líquidos antes, durante y después de las actividades físicas.
Consejos para llevar una dieta variada
- Incluir alimentos sanos de cereal como panes integrales o de semillas, cereales ricos en fibras, arroz integral o pastas sanas.
- Seleccionar una amplia variedad de frutas y vegetales durante el día. Las frutas frescas son una excelente y nutritiva merienda para el entrenamiento.
- Incluir opciones diferentes de vegetales en sándwiches.
- Planificar con tiempo la comida del día siguiente, pensando en los requerimientos según el entrenamiento.
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