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Sala de Prensa - Dolor

Tratamientos


Buenos Aires, Mayo 2007

Lo que hay que hacer


Algunas lesiones deportivas deben ser revisadas inmediatamente por un médico. Otras, en cambio, pueden ser tratadas en el hogar.

Es necesario llamar a un médico cuando:

  • La lesión causa dolor severo, inflamación o pérdida de sensibilidad parcial o total.
  • No se puede colocar ningún peso en el área.
  • Una vieja lesión continua doliendo o se inflama.
  • Se sienten molestias o inestabilidad en alguna articulación.

Si no se presenta ninguno de estos signos, la lesión puede tratarse en el hogar. Sin embargo, si el dolor u otros síntomas empeoran,  debe contactarse al médico.

Para aliviar el dolor, reducir la inflamación y acelerar la curación, se puede usar el método de Reposo, Hielo, Compresión y Elevación (RICE, por sus siglas en inglés). Son cuatro pasos que hay que seguir tras la lesión por al menos 48 horas:

  • Reposo. Reducir las actividades habituales. Si la lesión se produce en el pie, el tobillo o la rodilla, debe evitarse el peso en esa zona. Por ejemplo: si el pie o tobillo derecho está lastimado, debe utilizarse una muleta en el lado izquierdo y si el pie o tobillo lastimado es el izquierdo, la muleta deberá utilizarse del lado derecho.
  • Hielo. Colocar un paquete de hielo en el área lesionada, entre cuatro a ocho veces por día. Puede usarse un bloque congelado o una bolsa de plástico con hielo triturado envuelta en una toalla. Esta medida debe utilizarse con precaución, el hielo debe retirarse si la piel se enrojece, se calienta, causa picazón o duele. La aplicación durante un tiempo demasiado prolongado puede lesionar los tejidos. Estos efectos aparecen generalmente de 9 a 16 minutos después de que se haya aplicado el hielo.
  • Compresión. La presión (compresión) en la zona lesionada ayuda a reducir la inflamación. Se puede utilizar una envoltura elástica, una bota especial, yeso o tablillas. El médico sabrá cuál es la mejor opción para cada lesión.
  • Elevación. Para ayudar a reducir la inflamación, colocar la zona lesionada sobre un almohadón, en un nivel por encima del corazón.

Lo que no hay que hacer


Nunca hay que seguir ejercitando cuando se siente algún tipo de dolor en el cuerpo. Continuar con la actividad deportiva solamente provocará más daño en una lesión. La actividad o el deporte que ocasionó la lesión debe evitarse hasta la curación.

De todas formas, es aconsejable reemplazar el deporte por actividades que no fuercen la zona afectada antes que abstenerse de toda actividad física. La inactividad completa provoca pérdida de masa muscular, fuerza y resistencia. Una semana de inactividad, por ejemplo, requiere al menos 2 semanas de ejercicio para recuperar el nivel de estado físico previo a la lesión.

Las inyecciones de corticosteroides en la articulación lesionada o en los tejidos circundantes alivian el dolor, reducen la hinchazón y pueden ayudar al reposo. Pero hay que tener cuidado con su uso, ya que pueden demorar el proceso de curación, aumentando el riesgo de daño al tendón o al cartílago. Si la persona usa la articulación lesionada antes de que ésta sane, la lesión puede empeorar.

También hay que tener cuidado con el uso del hielo. Su aplicación durante un tiempo demasiado prolongado puede lesionar los tejidos. La piel reacciona por reflejo cuando alcanza una temperatura baja (alrededor de 27 °C ), dilatando los vasos sanguíneos de la zona.

Los efectos (enrojecimiento, temperatura, picor, dolor) aparecen generalmente de 9 a 16 minutos después de la aplicación y disminuyen en 4 a 8 minutos, una vez retirado el hielo. Se debe retirar el hielo apenas se manifiesten estos efectos o al cabo de 10 minutos. Se puede repetir la aplicación luego de 10 minutos.

Primeros auxilios


Aunque las emergencias médicas en el campo de juego no ocurren todos los días, es bueno estar preparado en caso que sucedan. Las recomendaciones sobre el manejo de lesiones deportivas comunes, de todas formas, no sustituyen la evaluación, el diagnóstico y el tratamiento médico de un profesional de la salud.

  • Abrasiones y laceraciones. Las heridas de la piel están entre las lesiones atléticas más comunes. Sean leves o severas, lo importante es tratarlas inmediatamente. Las abrasiones ocurren cuando se raspa la capa superior de la piel y los vasos capilares sanguíneos quedan expuestos. Las laceraciones son en general más profundas y severas, siendo más preocupantes cuando se dan en la boca o en el cuero cabelludo. Primero, hay que limpiar cuidadosamente la herida, desde el medio hacia los bordes externos. Se recomienda usar una gasa esterilizada sin pegamento para vendar la herida y cambiarla diariamente para mantenerla limpia. No usar agua oxigenada (puede dificultar la curación).
  • Mareos. Aunque no son lesiones, sí pueden ser síntomas de otro problema. El mareo, tanto leve como severo, debe ser tratado inmediatamente. Puede deberse a hambre, deshidratación, insomnio, infección, hiperventilación, golpe de calor o enfermedad. Lo fundamental para el tratamiento es identificar el problema interrogando al atleta.
  • Hemorragia nasal. En general, es el resultado de un golpe importante en la nariz y/o cara. Es tratada fácilmente en la mayoría de los casos. Primero se debe ubicar a la persona en posición vertical y pedirle que se incline hacia adelante para evitar que la sangre vaya hacia la garganta. Aplicar hielo y presionar sobre la nariz por cinco minutos. Luego aplicar una gasa o tapón nasal. No sonarse la nariz por dos horas o más, así se evita la pérdida del coágulo de sangre.
  • Hematomas. Los golpes repentinos y bruscos en la piel causan contusiones. La piel no se quiebra pero el tejido que está abajo (músculo, vasos sanguíneos) queda dañado. Una contusión menor provoca rotura de vasos sanguíneos y decoloración de la piel. Un golpe más fuerte puede causar mayor daño. Los síntomas incluyen enrojecimiento, dolor o molestia, inflamación, sensibilidad y decoloración. Para tratar el moretón, coloque una bolsa de hielo sobre el área. Inicialmente, evitar el calor y elevar el área lastimada sobre el nivel del corazón. Comprimir con una venda elástica y reposar el área afectada.

Un kit básico de Primeros Auxilios debe incluir:

  • Cinta adhesiva
  • Gasas
  • Vendas adhesivas
  • Almohadillas de gasa
  • Pomada antibiótica
  • Guantes (no de látex)

Antiinflamatorios


Cuando ocurre una lesión, ciertos químicos son despedidos desde las células del tejido dañado. Esto desencadena la primera etapa de curación: la inflamación. Los tejidos se hinchan, se vuelven sensibles y duelen. Aunque la inflamación es necesaria, puede lentificar el proceso de curación.

Las drogas antiinflamatorias no esteroideas (AINEs) se encuentran entre los medicamentos más utilizados para las lesiones comunes del tejido, como desgarros y contusiones musculares y desgarros de ligamentos.

La acción de los AINEs es doble: por un lado, interfieren con el sistema de prostaglandinas (un grupo de sustancias que interaccionan y son en parte, las responsables de la sensación de dolor) y por el otro, reducen la inflamación, la hinchazón e irritación, que generalmente rodea a una herida, y que empeora el dolor.

Ante una lesión deportiva, el médico puede sugerir el uso de AINEs. Estas drogas, reducen la inflamación y el dolor.

Existen numerosos AINEs disponibles que se diferencian por la rapidez y duración de su acción para controlar el dolor. Aunque su acción es equivalente en cuanto a eficacia, los individuos responden de manera diferente. Así, una persona puede encontrar un fármaco en particular más eficaz o que le produzca menos efectos secundarios que otro.

Entre efectos secundarios de los AINEs tradicionales se encuentran:

  • Los problemas gastrointestinales
  • La hipertensión
  • La alteración de la función renal

Si el dolor y la inflamación son severos el médico puede recetar una droga más fuerte.

Los llamados “antiinflamatorios de última generación” son una nueva clase de medicamentos que resultan menos agresivos para el sistema gastrointestinal que los tradicionales. Inhiben preferentemente la enzima COX-2 (ciclooxigenasa-2), responsable del dolor y la inflamación; y a diferencia de los AINEs tradicionales más antiguos, actúan sin ejercer un efecto clínicamente importante sobre otra enzima, la COX-1 (ciclooxigenasa-1), que protege el revestimiento del estómago, produciendo prostaglandinas.

Los riesgos de la automedicación


Los fármacos sin prescripción médica son los productos accesibles sin receta de un profesional. Permiten aliviar muchos síntomas molestos y curar algunas enfermedades de manera simple. Pero la revolución de la automedicación de los últimos veinte años, fomentada por la disponibilidad de fármacos seguros y eficaces de venta libre, exige sentido común y responsabilidad.

Cualquier medicamento puede causar efectos adversos. La seguridad de un fármaco de venta libre depende del uso adecuado que le da el propio consumidor, por lo que siempre cabe un margen de error. La mayoría de los dolores de cabeza, por ejemplo, no son peligrosos. Pero en casos excepcionales, un dolor de cabeza puede ser una señal de alarma que indique la presencia de un tumor o una hemorragia cerebral. Debe emplearse el sentido común para determinar si un síntoma o dolencia es leve o requiere atención médica.

Cuando se compran medicamentos de venta libre, se deben leer y seguir las instrucciones cuidadosamente. Como el mismo nombre comercial se puede aplicar a una fórmula de liberación inmediata o a una fórmula de liberación controlada, se debe leer el prospecto cada vez que se adquiere un producto. Es peligroso asumir que la dosis es siempre la misma.

Es importante controlar los componentes y no confiar sólo en los nombres comerciales conocidos de los medicamentos. Algunas personas, además, experimentan efectos adversos provocados por medicamentos de venta libre, aunque los utilicen correctamente. Por ejemplo, la anafilaxia, una reacción alérgica grave y rara ocasionada por distintos analgésicos que pueden además producir urticaria, picores, problemas respiratorios y colapso cardiovascular. Estos fármacos pueden también irritar el aparato digestivo y causar úlceras.

Es importante visitar al médico o fisioterapeuta para obtener un diagnóstico, un tratamiento y una rehabilitación correcta. Seguir sus consejos es la mejor forma de evitar que se profundice el daño.

Cuando es necesaria la cirujía


La mayoría de las lesiones deportivas no necesitan cirugía. Pero en algunos pacientes, es el único método efectivo de tratamiento. La intervención es necesaria en casos de:

  • Desgarro de ligamento severo.
  • Lesión de tendón o de cartílago.
  • Fractura complicada.

Si es indicada la intervención, el paciente será referido a un cirujano ortopédico, que le explicará el procedimiento quirúrgico, el período de recuperación y los resultados potenciales de la operación.

Cuando se desgarra un fragmento del hueso de la tibia, puede estar indicada una intervención quirúrgica para fijarlo. Después de la cirugía, el paciente deberá evitar correr durante largo tiempo. En casos de tendinitis del manguito de los rotadores, (un desgarro e hinchazón de los músculos y tendones que sostienen la parte superior del brazo sujeta a la articulación del hombro), la cirugía es a veces necesaria cuando la lesión es particularmente grave, el tendón está completamente desgarrado o la lesión no se cura en el período de un año.

Las lesiones de tejido duro generalmente requieren cirugía y/o período de inmovilización (con yeso o molde ortopédico). Luego de la cirugía, el especialista programará uno o más chequeos para monitorear la recuperación de la lesión. El cirujano recomendará otros tratamientos necesarios (como medicación o ejercicio) y la fecha de inicio de la rehabilitación del tejido lesionado.



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