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Sala de Prensa - Virus del Papiloma Humano

Cáncer de Cuello de Útero


 
Buenos Aires, Abril 2007

¿Qué es el cáncer de cuello de útero?


El cáncer ocurre cuando las células en alguna parte del cuerpo comienzan a crecer sin control. Las células normales se dividen y crecen de manera ordenada, pero las células cancerígenas continúan creciendo y desplazando a las células normales. Aunque hay muchos tipos de cáncer, todos tienen en común este crecimiento celular descontrolado.

El continuo crecimiento lleva a la formación de una masa tumoral. Esta masa puede ser tanto benigna como maligna.

Los tumores benignos no son cancerosos. Generalmente se pueden operar (extirpar) y, en la mayoría de los casos, no vuelven a aparecer. Aunque los tumores benignos no son una amenaza para la vida, es importante que las células de éstos no se diseminen a otras partes del cuerpo. Los pólipos, quistes y verrugas genitales son tipos de tumores benignos del cuello uterino, también denominado cérvix.

En cambio, los tumores malignos sí son cancerosos. Las células cancerosas pueden invadir y dañar tejidos y órganos localizados cerca del tumor; también pueden desprenderse de un tumor maligno y entrar en el torrente sanguíneo o en el sistema linfático , de esa manera, el cáncer de cuello de útero puede diseminarse a otras partes del cuerpo como los pulmones, ganglios linfáticos, recto, vejiga o los huesos de la columna vertebral. Al proceso mediante el cual el cáncer se disemina, se le llama metástasis.

El cáncer de cuello de útero es una enfermedad en la cual se forman células malignas (cancerosas) en los tejidos del cuello uterino.

Este tipo de cáncer comienza en la membr ana que recubre el cuello uterino (cérvix), que es la parte inferior de la matriz (útero ) . El útero tiene dos partes: el cuerpo del útero, localizado en la parte superior, que es donde se desarrolla el feto; y el cuello uterino, localizado en la parte inferior que conecta el cuerpo del útero con la vagina, llamado también c ana l de parto.

El cáncer de cuello de útero no se forma repentinamente. En sus inicios, algunas células pasan de ser normales a ser células precancerosas, y luego cancerosas. Este proceso de cambio puede tomar varios años.

VER INFOGRAFÍA - DE LA INFECCIÓN POR VPH AL CÁNCER CÉRVICOUTERINO

Las lesiones precancerosas de bajo grado se llaman neoplasia intraepitelial leve o neoplasia intraepitelial cervical 1 ( CIN 1, por sus siglas en inglés). Son cambios precoces en el tamaño, forma y número de células que forman la superficie del cuello del útero.

Si las células anormales se diseminan con más profundidad dentro del cuello del útero o a otros tejidos u órganos, la enfermedad se denomina entonces cáncer de cuello de útero o cáncer de cuello de útero invasor.

Factores que causan cáncer de cuello de útero


La relación entre la infección por HPV y cáncer de cuello de útero ha sido estudiado extensamente ya que este tipo de cáncer representa un problema sanitario a nivel mundial. De acuerdo a registros de la Organización Mundial de la Salud al menos el 99 % de los cánceres de cuello de útero contienen el ADN del Virus del Papiloma Humano (HPV).

Por otro lado, estudios conducidos en más de 22 países, coordinados por la Agencia Internacional de Investigación en Cáncer identificaron el ADN del HPV en el 99,7% de los 1000 casos de cáncer cérvicouterino analizados.

La evidencia epidemiológica molecular claramente indica que ciertos tipos del Virus del Papiloma Humano (HPV) son la principal causa de cáncer de cuello de útero invasivo y de neoplasia intraepitelial cervical .

Se han identificado alrededor de 100 tipos de HPV, alrededor de 40 pueden transmitirse por vía sexual, y cerca de 16 son altamente carcinogénicos. De acuerdo con estudios epidemiológicos sobre la prevalencia de los tipos de HPV en el cáncer de cuello de útero, el 65 % de los casos de este tipo de cáncer están relacionados con el HPV 16 y el HPV 18. Otro 18% está vinculado con los tipos HPV 31, 33, 35, 45, 52 y 58.

Otros posibles factores de riesgo de cáncer de cuello de útero, incluyen los siguientes:

  • Dar a luz a muchos niños.
  • Tener muchas parejas sexuales.
  • Tabaquismo.
  • Uso de anticonceptivos orales ("la píldora").
  • Tener un sistema inmune debilitado (deprimido).

Síntomas y diagnóstico


Los cambios precancerosos del cuello del útero o cérvix generalmente no causan dolor. De hecho, generalmente no causan síntoma alguno y no se detectan al menos que la mujer tenga un examen pélvico y una prueba de Papanicolau.

Los síntomas generalmente no aparecen hasta que las células cervicales anormales se vuelven cancerosas e invaden el tejido cercano. Cuando esto sucede, el síntoma más común es un sangrado anormal.

Por otra parte, si se presenta alguna de las siguientes condiciones, la paciente debe reportarlo de inmediato a su médico:

  • Cualquier flujo vaginal que no sea común
  • Manchas de sangre o un ligero sangrado que no corresponda al su período menstrual normal
  • Sangrado vaginal o dolor durante las relaciones sexuales

La aparición de estos síntomas no siempre significa que se tenga cáncer, pues también pueden ser el resultado de otra condición. Sin embargo, se debe consultar a un médico para evaluar lo que está sucediendo.

La prueba de Papanicolau es un examen citológico cuyo objeto es detectar células cérvicouterinas anormales. El procedimiento consiste en efectuar un raspado de las células del cuello del útero, éstas se envían a un laboratorio de citología donde son evaluadas.

Cuando se detectan lesiones preinvasivas de grado alto (neoplasia intraepitelial), generalmente se realiza un examen adicional mediante la colposcopia (un examen del cuello del útero con una lente de aumento especial), las biopsias y el tratamiento posterior de las lesiones sospechosas.

El cáncer de cuello de útero en cifras


El cáncer de cuello de útero es el segundo tipo de cáncer más común entre las mujeres a nivel mundial, y el 80 % de los casos de este tipo de cáncer se da en mujeres en países en desarrollo.

De acuerdo a los registros de la Organización Mundial de la Salud, cada año, se diagnostican aproximadamente 500.000 nuevos casos de cáncer de cuello de útero son diagnosticados, mientras que aproximadamente 288.000 mujeres mueren en todo el mundo a causa de esta enfermedad.

Por lo tanto, se producen más muertes por la infección por HPV y cáncer de cuello de útero que por secuelas del total de todas las otras infecciones de transmisión sexual, con la excepción del Virus de Inmunodeficiencia Hum ana (VIH-SIDA).

En Europa y Estados Unidos, alrededor de 35.000 mujeres mueren por cáncer de cuello de útero anualmente.

Mientras que en América Latina, se presentan 92.136 casos y 37.640 defunciones por cáncer de cuello de útero al año.

Dentro de la región, existen significativas disparidades subregionales. Dado que, los porcentajes de incidencia y mortalidad son de 4 a 5 veces mayores en América Latina que en América del Norte.

Durante las últimas dos décadas, la incidencia del cáncer de cuello de útero ha disminuido 50% en América del Norte ; lo cual puede atribuirse a los programas nacionales de detección que resultan en un diagnóstico y tratamiento precoz. Sin embargo, en algunos países en desarrollo, estos programas no están bien establecidos o simplemente no existen.

Desde una perspectiva nacional, algunos de los porcentajes más altos de incidencia de cáncer de cuello de útero en América Latina, se observan en los países miembros de la Alianza Global en favor de las Vacunas y la Inmunización (GAVI, por su sigla en inglés) tales como: Haití (93.9 casos cada 100.000, Nicaragua (61.1 casos cada 100.000), Bolivia (58.1 casos cada 100.000) y Guy ana (51.1 casos cada 100.000).

Análisis específicos sobre edad y mortalidad por cáncer de cuello de útero, indican que principalmente las mujeres entre 35 y 54 años son quienes presentan el grupo de mayor mortalidad.

América Latina y el Caribe tienen algunas de las tasas de incidencia y mortalidad por cáncer de cuello de útero más altas del mundo, sólo superadas por las de África Oriental y Melanesia .

VER INFOGRAFÍA - IMPACTO DEL CÁNCER CÉRVICOUTERINO EN EL MUNDO

Población en riesgo


Al igual que con otras enfermedades crónicas, las tasas de incidencia y mortalidad del cáncer de cuello de útero aumentan con la edad.

Estudios longitudinales demuestran que la infección por HPV precede el desarrollo de casi todas las neoplasias intraepiteliales cervicales de alto grado y del cáncer de cuello de útero.

La mayor incidencia de infección por HPV ocurre entre 15 y 24 años de edad.

Las neoplasias intraepiteliales cervicales de alto grado se presentan mayoritariamente alrededor de los 30 a 40 años y el cáncer invasivo entre los 40 y 60 años de edad.

Estas diferencias se deben en parte a que el desarrollo de las lesiones provocadas por una infección por HPV pueden tardar hasta 20 años en convertirse en un cáncer de cuello de útero invasivo.

Sin embargo, los datos de los registros de cáncer en los países en desarrollo indican que aproximadamente 80% a 90% de los casos confirmados en esos países se producen en las mujeres de 35 años y mayores.

El cáncer de cuello de útero está estrechamente asociado con la pobreza, el escaso acceso a servicios de salud, la vida rural, el bajo nivel educativo.

La importancia de la prevención


El cáncer de cuello de útero representa uno de los pocos cánceres comunes en los cuales se ha identificado un agente causal específico. Esto facilita la vigilancia epidemiológica y el desarrollo de alternativas de inmunización para evitar el contagio de HPV, el principal responsable del desarrollo de cáncer de cuello de útero.

El cáncer de cuello de útero es prevenible a través de programas de detección diseñados para diagnosticar y tratar lesiones que podrían progresar hacia un cáncer invasivo.

Los esfuerzos de prevención del cáncer de cuello de útero en todo el mundo se han centrado en la identificación ( screening ) de mujeres en situación de riesgo de contraer la enfermedad, empleando las pruebas de papanicolau y el tratamiento de las lesiones precancerosas.

Si bien las pruebas de detección reducen el riesgo de cáncer de cuello de útero , esto no previene la infección por HPV y el desarrollo de lesiones precancerosas, las cuales necesitan un cuidadoso seguimiento y frecuentemente una extirpación.

El vínculo entre el HPV y el cáncer de cuello de útero ha conducido a los expertos a sostener que las vacunas diseñadas para prevenir la infección con los tipos más comunes de HPV pueden prevenir el cáncer de cuello de útero y otros tipos de cáncer relacionados con el virus.

La oportunidad para ayudar a controlar la incidencia del cáncer de cuello de útero ahora existe a través de una estrategia dual que comprende la prevención primaria y secundaria, específicamente vacunación contra el HPV y pruebas de detección tempranas.

Para poder ayudar a prevenir el cáncer de cuello de útero también hay que ayudar a prevenir el desarrollo de las lesiones precancerosas y la mejor forma de hacerlo es evitando los factores de riesgo:

  • Las mujeres de todas las edades pueden mejorar su protección para no contraer una infección por HPV si limitan el número de compañeros. Los condones (preservativos) pueden no proteger al 100% contra el HPV, pero sí ayudan a protegerse de la infección por el VIH.
  • Evitar el tabaquismo.
  • Realizar visitas periódicas al ginecólogo.

 

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