SECCION 6 >
TRASTORNOS DEL CEREBRO Y DEL SISTEMA NERVIOSO
CAPITULO 63
Vértigo
El vértigo consiste en una falsa sensación
de movimiento o de giro, o la impresión de que los objetos se
mueven o giran, y esta situación habitualmente se acompaña
de náuseas y pérdida del equilibrio.
Algunos utilizan la palabra mareo para describir
un dolor de cabeza moderado, o bien cualquier vaga y esporádica
sensación de desmayo, o incluso debilidad. Sin embargo, sólo
el mareo verdadero, que los médicos denominan vértigo,
causa una sensación de movimiento o giro. Puede ser momentánea
o durar horas o incluso días. La persona con vértigo suele
sentirse mejor si se acuesta y permanece inmóvil; sin embargo,
el vértigo puede continuar incluso cuando no se mueve en absoluto.
Causas
El cuerpo percibe el sentido de la postura y controla
el equilibrio a través de los órganos del equilibrio (situados
en el oído interno). Estos órganos tienen conexiones nerviosas
con áreas específicas del cerebro. La causa del vértigo
puede ser consecuencia de anormalidades en el oído, en la conexión
nerviosa del oído al cerebro o en el propio cerebro. También
puede estar asociado con problemas visuales o cambios repentinos en
la presión arterial.
Son muchos los trastornos que suelen afectar al
oído interno y causar vértigo. Puede tratarse de trastornos
producidos por infecciones víricas o bacterianas, tumores, presión
arterial anormal, inflamación de los nervios o sustancias tóxicas.
El mareo producido por el movimiento es una de las
causas más frecuentes de vértigo, pudiéndose desarrollar
en personas cuyo oído interno es sensible a ciertos movimientos,
como los vaivenes o las paradas o arrancadas bruscas. Estas personas
pueden sentirse especialmente mareadas al viajar en coche o en barco.
La enfermedad de Ménière produce crisis
de vértigo repentinas y episódicas, junto con zumbidos
en los oídos (tinnitus) y sordera progresiva. Es habitual que
los episodios tengan una duración de varios minutos a varias
horas y que a menudo estén acompañados de náuseas
y vómitos intensos. Se desconoce la causa.
Las infecciones víricas que afectan al oído
interno (laberintitis) pueden causar vértigos que habitualmente
se inician de repente y empeoran en el transcurso de varias horas. La
enfermedad desaparece sin tratamiento al cabo de unos días.
El oído interno está comunicado con
el cerebro por medio de nervios y el control del equilibrio está
localizado en la parte posterior del cerebro. Cuando el flujo sanguíneo
a esta zona del cerebro es inadecuado (enfermedad conocida como insuficiencia
vertebrobasilar), la persona puede manifestar varios síntomas
neurológicos, entre ellos vértigo.
Habitualmente cuando hay cefaleas, lenguaje ininteligible,
visión doble, debilidad en una de las extremidades y movimientos
incoordinados, éstas suelen ser síntomas de que el vértigo
pueda estar causado por un trastorno neurológico del cerebro,
más que por un problema limitado al oído. Tales trastornos
cerebrales pueden ser la esclerosis múltiple, fracturas de cráneo,
convulsiones, infecciones y tumores (especialmente los que crecen en
la base del cerebro o cerca de éste). Dado que la capacidad del
cuerpo para mantener el equilibrio está relacionada con la información
visual, puede producirse una pérdida de equilibrio a causa de
una visión deficiente, especialmente en caso de visión
doble.
Las personas mayores o las que toman fármacos
para controlar una enfermedad cardíaca o una hiper-tensión
pueden sentir mareo o desmayarse cuando se ponen de pie bruscamente.
Esta clase de mareos son consecuencia de una breve bajada de la presión
arterial (hipotensión ortostática), cuya duración
es momentánea, y a veces se puede prevenir incorporándose
lentamente o usando medias de compresión.
Diagnóstico
Antes de establecer el tratamiento para el mareo,
el médico deberá determinar su naturaleza y a continuación,
su causa. ¿Cuál es el problema? ¿Se trata de una
marcha incoordinada, una sensación de desmayo o de vértigo,
o se debe a otra cosa? ¿Está la causa en el oído
interno o en otra parte? Para determinar la naturaleza del problema
será útil conocer los detalles acerca del inicio del mareo,
cuánto duró, qué lo desencadenó o qué
produjo alivio y qué otros síntomas lo acompañaron
(dolor de cabeza, sordera, ruidos en el oído o debilidad). En
general, los casos de mareo no son un vértigo ni constituyen
un síntoma grave.
La movilidad ocular del paciente puede aportarle
datos importantes al médico porque los movimientos anormales
de los ojos suelen indicar una posible disfunción del oído
interno o de las conexiones nerviosas entre éste y el cerebro.
El nistagmo es un movimiento rápido de los ojos, como si la persona
estuviera mirando los rápidos rebotes de una pelota de ping pong,
de izquierda a derecha o bien de arriba abajo. Puesto que la dirección
de estos movimientos puede contribuir al diagnóstico, el médico
tratará de estimular el nistagmo mediante un movimiento brusco
de la cabeza del paciente o instilando unas gotas de agua fría
en el canal auditivo. El equilibrio se puede comprobar solicitando a
la persona que se quede inmóvil y que luego empiece a caminar
sobre una línea recta, primero con los ojos abiertos y a continuación
cerrándolos.
Algunas pruebas de laboratorio pueden contribuir
a determinar la causa del mareo y del vértigo. Las pruebas de
audición a menudo revelan enfermedades del oído que afectan
tanto al equilibro como a la audición. Otras pruebas complementarias
pueden consistir en estudios radiológicos y una tomografía
computadorizada (TC) o una resonancia magnética (RM) de la cabeza.
Tales pruebas pueden mostrar anormalidades óseas o tumores en
los nervios. En caso de sospechar de una infección, el médico
puede extraer una muestra de líquido del oído, de un seno
o bien de la médula espinal mediante una punción lumbar.
Si el médico sospecha una insuficiencia en el riego sanguíneo
del cerebro, puede solicitar una angiografía (se inyecta un contraste
en la sangre y luego se realizan radiografías para localizar
obstrucciones en los vasos sanguíneos).
Tratamiento
El tratamiento depende de la causa subyacente del
vértigo. Los fármacos que alivian el vértigo moderado
son: la meclizina, el dimenhidrinato, la perfenazina y la escopolamina.
Esta última es particularmente útil en la prevención
del mareo debido al movimiento y puede aplicarse en forma de parche
cutáneo, cuya acción en este caso dura varios días.
Todos estos fármacos pueden causar somnolencia, especialmente
en las personas de edad avanzada. La escopolamina en forma de parche
es el que tiende a producir menos somnolencia.
Vértigo paroxístico benigno postural
El vértigo paroxístico benigno postural
o posicional es un trastorno frecuente en que el vértigo empieza
de repente y dura menos de un minuto. La mayoría de los episodios
se desencadena con el cambio en la posición de la cabeza, lo
que habitualmente ocurre al acostarse, al levantarse estando tendido
o al girarse en la cama, o bien al echar la cabeza atrás para
mirar hacia arriba. Parece que la causa del trastorno se debe al depósito
de los restos de calcio en uno de los conductos semicirculares del oído
interno que perciben la postura.
Aunque puede asustar, este tipo de vértigo
es inocuo y desaparece por sí solo en unas semanas o meses. El
médico puede enseñar a la persona afectada cómo
proceder para que los restos de calcio en el conducto semicircular posterior
se disuelvan gradualmente, obteniendo con ello alivio sin necesidad
de fármacos. La persona no experimenta pérdida de audición
ni zumbidos en los oídos.