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CANCER
CAPITULO 164
Diagnóstico del cáncer
La evaluación del cáncer comienza
con una historia clínica y una exploración física.
Ambos, ayudan al médico a evaluar el riesgo de cáncer
que tiene una persona y a determinar los estudios necesarios para detectarlo.
En general, la búsqueda del cáncer forma parte del examen
médico de rutina y se realiza fundamentalmente para detectar
los cánceres de tiroides, de testículo, de boca, de ovario,
de piel y de ganglios linfáticos.
Las pruebas de detección precoz tratan de
identificar el cáncer antes de que provoque síntomas.
Si una prueba da un resultado positivo, se necesitan otras pruebas posteriormente
para confirmar el diagnóstico. Un diagnóstico de cáncer
debe hacerse siempre con absoluta certeza, lo cual habitualmente requiere
una biopsia. Es también esencial determinar el tipo específico
de cáncer. Cuando se detecta el cáncer, otras pruebas
para determinar el estadio del mismo ayudan a conocer su exacta localización
y si se ha extendido a otros órganos. Todo ello ayuda a los médicos
a planificar un tratamiento apropiado y a determinar el pronóstico.
Detección precoz del cáncer
Las pruebas de detección precoz del cáncer
sirven para detectar la posibilidad de la presencia de un cáncer.
Pueden contribuir a reducir el número de fallecimientos por esta
causa. Cuando se detecta un cáncer en sus primeras etapas, habitualmente
puede tratarse antes de que se disemine. Las pruebas de detección
precoz generalmente no son definitivas; los resultados son comprobados
o refutados con exámenes y pruebas ulteriores.
Aunque las pruebas de detección precoz pueden
ayudar a salvar vidas, pueden también ser muy caras y, algunas
veces, tener repercusiones de orden físico o psicológico.
Generalmente, las pruebas de detección precoz producen un número
relativamente alto de resultados falsos positivos ( resultados que sugieren
que un cáncer está presente cuando en realidad no lo está).
También pueden producir resultados falsos negativos (resultados
que no muestran indicios de un cáncer que se halla verdaderamente
presente).

Los resultados falsos positivos pueden crear un
estrés psicológico y pueden conducir a la realización
de otros exámenes, costosos y con riesgos. Los resultados falsos
negativos pueden tranquilizar a la gente, pero es una falsa seguridad.
Por estas razones, los médicos piensan cuidadosamente antes de
decidir si se deben realizar o no tales pruebas.
Dos de las pruebas de detección precoz más
ampliamente utilizadas en las mujeres son la prueba de Papanicolau (Pap),
que detecta el cáncer de cuello de útero, y la mamografía,
que detecta el cáncer de mama. Ambas han dado resultados satisfactorios
en la reducción de los porcentajes de muerte a causa de estos
cánceres.
La determinación de la cantidad del antígeno
específico prostático en la sangre es una prueba de detección
precoz frecuente en los varones. Las cantidades de este antígeno
son altas en individuos con cáncer de próstata, pero su
presencia es también elevada en quienes presentan un aumento
del tamaño de próstata de causa benigna. Queda aún
sin resolver si el antígeno específico prostático
puede o no ser empleado para la detección del cáncer de
próstata.
Las desventajas de su uso como prueba de detección
precoz son su costo elevado y los posibles resultados falsos positivos.
Otro examen de detección precoz frecuente
es la búsqueda de sangre oculta en las heces. La sangre oculta
no puede observarse a simple vista; la muestra de heces debe ser analizada.
El descubrimiento de sangre oculta en la deposición es un indicio
de que algo está mal en el colon.
El problema puede ser un cáncer, aunque muchos
otros trastornos pueden hacer también que se pierdan pequeñas
cantidades de sangre con las deposiciones.
Algunas pruebas de detección precoz pueden
ser realizadas en casa. Por ejemplo, en las mujeres, el autoexamen mensual
de las mamas es sumamente valioso para ayudar a detectar el cáncer
de mama. El examen periódico de los testículos puede ayudar
al hombre a detectar un cáncer testicular, una de las formas
de cáncer más curables cuando se diagnostica a tiempo.
El control periódico de la boca en búsqueda
de llagas puede contribuir a detectar el cáncer de boca en su
fase inicial.
Diagnóstico del cáncer
Ya que existen varios tipos diferentes de cáncer
y que sus tratamientos varían, diagnosticar su presencia y determinar
la específica variedad a la que pertenecen es esencial. Esto
requiere, prácticamente siempre, la obtención de una muestra
del tumor sospechoso para examinarla al microscopio. Puede ser necesario
efectuar varias pruebas especiales sobre la muestra para caracterizar
más detalladamente el cáncer. Conocer el tipo de cáncer
ayuda al médico a determinar los estudios que debe realizar,
ya que cada cáncer tiende a seguir un patrón propio de
crecimiento y de extensión.

En más del 7 por ciento de los pacientes
con cáncer, los estudios identifican metástasis incluso
antes de que se distinga el cáncer original. Algunas veces el
cáncer original puede no ser descubierto. Sin embargo, habitualmente
se puede identificar el tipo del tumor primario realizando una biopsia
de las metástasis y examinando el tejido al microscopio.
No obstante, la identificación no es siempre
fácil o segura. La intensidad de la búsqueda del tumor
primario está determinada por el diagnóstico realizado
sobre el tejido. En general, los médicos buscan el tumor primario
si al tratarlo se puede influir significativamente en la supervivencia
(por ejemplo, en el cáncer de mama). Si identificar el tumor
primario no cambia el programa de tratamiento o la supervivencia, no
tiene sentido efectuar más pruebas.
Determinación de los estadios del cáncer
Cuando se encuentra el cáncer, las pruebas
para determinar el estadio del mismo ayudan a los médicos a planificar
tratamientos apropiados y a determinar el pronóstico. Numerosas
pruebas se llevan a cabo para determinar la localización del
tumor, su tamaño, su crecimiento hacia las estructuras cercanas
y su extensión a otras partes del cuerpo. Definir el estadio
es fundamental para determinar si la curación es posible. Los
pacientes de cáncer, algunas veces se muestran impacientes y
ansiosos durante estas pruebas, deseando un tratamiento inmediato del
tumor. Sin embargo, estos análisis permiten a los médicos
determinar una terapia de ataque inteligente y planificada.
El estudio del estadio del cáncer puede incluir
gammagrafías, como las de hígado y huesos, estudios con
contrastes, tomografías computadorizadas (TC) o imágenes
por resonancia magnética (RM) para determinar si el cáncer
se ha extendido. La mediastinoscopia, en la cual el interior del tórax
(el mediastino) se examina con un instrumento de fibra óptica,
es utilizada para determinar si el cáncer, en general un cáncer
de pulmón, ha alcanzado los ganglios linfáticos. Una biopsia
de médula ósea, en la que se extrae tejido del centro
de un hueso y se examina al microscopio, puede ayudar a determinar si
el cáncer se ha extendido hasta allí.
Algunas veces puede ser necesaria la cirugía
para determinar el estadio del cáncer. Por ejemplo, una laparotomía
(una operación abdominal) permite al cirujano extirpar o tratar
el cáncer de colon mientras determina si el mismo se ha extendido
a los ganglios linfáticos cercanos, desde los cuales podría
continuar hasta el hí-gado. Un análisis de los ganglios
extraídos de la axila durante una mastectomía ayuda a
determinar hasta dónde se ha propagado el cáncer de mama,
y si es necesaria una terapia posquirúrgica. Una operación
para extirpar el bazo (esplenectomía) contribuye a determinar
los estadios de la enfermedad de Hodgkin.
La exploración con ultrasonidos (ecografía)
es un procedimiento indoloro e inofensivo que utiliza ondas sonoras
que muestran la estructura de los órganos internos. Es útil
para identificar y determinar el tamaño de ciertos cánceres,
particularmente de riñones, hígado, pelvis y próstata.
Los médicos usan también la ecografía para guiar
la extracción de muestras de tejido durante una biopsia con aguja.
La tomografía computadorizada (TC) se emplea
para detectar cáncer en el cerebro, en los pulmones y en los
órganos abdominales, como las glándulas suprarrenales,
los ganglios linfáticos, el hígado y el bazo.
La linfografía es un examen en el cual se
inyecta un contraste en los pies y se sigue con rayos X a medida que
asciende. Ayuda a identificar anomalías en los ganglios linfáticos
abdominales, pero desde la llegada de la TC, prácticamente ya
no se realiza.
La obtención de imágenes por resonancia
magnética (RM) es una alternativa a la TC. Con este procedimiento,
un campo magnético muy potente genera imágenes anatómicas
perfectamente detalladas. Es de particular utilidad en la detección
de cánceres de cerebro, huesos y médula espinal. No se
utilizan los rayos X y es un procedimiento muy seguro.