SECCION 20 >
TRASTORNOS OCULARES
CAPITULO 222
Trastornos de la córnea
La córnea, la estructura en forma de
cúpula que se halla en la parte frontal del ojo y que protege
el iris y el cristalino además de ayudar a centralizar la luz
en la retina, está formada por células y líquido
y normalmente es clara. Las enfermedades o lesiones de la córnea
pueden causar dolor y pérdida de la visión.
Queratitis punteada superficial
La queratitis punteada superficial es una enfermedad
en la que las células de la superficie de la córnea mueren.
La causa puede ser una infección vírica,
una infección bacteriana, la sequedad de los ojos, la exposición
a los rayos ultravioleta (luz solar, lámparas solares o arcos
de soldadura), la irritación debida al uso prolongado de lentes
de contacto o la irritación provocada por las gotas oftálmicas
o bien una reacción alérgica a las mismas. Esta enfermedad
puede ser también el efecto secundario de la administración
de ciertos medicamentos, como la vidarabina.
Síntomas y tratamiento
En general se siente dolor en los ojos, que se tornan
llorosos, sensibles a la luz e inyectados de sangre, y la visión
puede ser ligeramente borrosa. Cuando los rayos ultravioleta causan
esta enfermedad, los síntomas generalmente no aparecen hasta
al cabo de varias horas y duran uno o dos días. Cuando un virus
provoca este proceso, el ganglio linfático que se encuentra delante
de la oreja puede estar inflamado y doloroso.
Casi todas las personas que padecen esta enfermedad
se recuperan por completo. Cuando la causa es un virus, no se necesita
ningún tratamiento y la recuperación suele completarse
en 3 semanas. Cuando la causa es una infección bacteriana, se
recurre a los antibióticos y cuando es debida a la sequedad de
los ojos, se aplica un tratamiento con pomadas y lágrimas artificiales
(gotas oftálmicas preparadas con sustancias que estimulan las
lágrimas reales). Cuando la causa es la exposición a los
rayos ultravioleta o una irritación debida a las lentes de contacto,
las pomadas con antibiótico, las gotas que dilatan la pupila
y un parche en el ojo pueden ofrecer gran alivio. Finalmente, cuando
la causa es una reacción ante un medicamento debe suspenderse
su administración.
Úlcera de la córnea
La úlcera de la córnea (úlcera
corneal) es una perforación de la córnea, generalmente
debida a una infección provocada por bacterias, hongos, virus
o la Acanthamoeba; en otras ocasiones es consecuencia de una herida.
Las bacterias (en general los estafilococos, pseudomonas,
o neumococos) pueden infectar y ulcerar la córnea una vez que
el ojo ha sufrido una herida, haya entrado en él un cuerpo extraño
o esté irritado por las lentes de contacto.
Úlcera en la córnea
Ésta puede observarse como una lesión
de color blanco sobre la córnea.
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Otras bacterias como los gonococos, y ciertos virus,
como por ejemplo el herpes, también pueden provocar úlceras
de la córnea. Los hongos pueden causar úlceras de crecimiento
lento. En muy raras ocasiones, la deficiencia de vitamina A o de proteínas
puede producir una ulceración de la córnea.
Cuando los párpados no se cierran correctamente
para proteger el ojo y humedecer la córnea, pueden aparecer úlceras
debidas a la sequedad y la irritación, incluso sin que exista
una infección.
Síntomas y tratamiento
Las úlceras de la córnea producen
dolor, sensibilidad a la luz y una mayor secreción de lágrimas,
todo lo cual puede ser de carácter moderado. Puede aparecer un
punto blanco amarillento de pus en la córnea. En ciertos casos,
las úlceras aparecen sobre toda la córnea y pueden penetrar
en profundidad. Cierta cantidad de pus puede acumularse además
detrás de la córnea. Cuanto más profunda es la
úlcera, más graves son los síntomas y las complicaciones.
Las úlceras de la córnea pueden cerrarse
con un tratamiento, pero pueden dejar como secuelas un material turbio
y fibroso que causa cicatrización e impide la visión.
Otras complicaciones incluyen las infecciones persistentes, la perforación
de la córnea, el desplazamiento del iris y la destrucción
del ojo.
La úlcera de la córnea es una urgencia
que debería ser tratada de inmediato por un especialista (oftalmólogo).
Para apreciar claramente la úlcera, el médico puede aplicar
gotas que contienen un colorante llamado fluoresceína. Puede
ser necesario recurrir a una terapia con antibióticos y cirugía.
Infección por herpes simple
La manifestación inicial de la infección
corneal por herpes simple (queratoconjuntivitis por herpes simple, queratitis)
puede parecer una infección bacteriana leve porque los ojos están
ligeramente doloridos, llorosos, rojos y sensibles a la luz.
La inflamación de la córnea nubla
la visión. Sin embargo, la infección por herpes no responde
a los antibióticos, como haría una infección bacteriana,
y suele empeorar cada vez más.
Con mayor frecuencia, la infección produce
sólo ligeros cambios en la córnea y desaparece sin tratamiento.
En muy raras ocasiones, el virus penetra profundamente en la córnea,
destruyendo su superficie. La infección puede ser recurrente,
dañando aún más la superficie de la córnea.
Las recurrencias pueden acabar en ulceración, cicatrización
permanente y pérdida de la sensibilidad cuando se toca el ojo.
El virus del herpes simple también puede provocar un incremento
en el crecimiento de los vasos sanguíneos, empeoramiento de la
visión o pérdida total de la misma.
El médico puede recetar un fármaco
antivírico como la trifluridina, la vidarabina o la idoxuridina.
Estos medicamentos en general se recetan en forma de pomada o solución
que se aplica sobre el ojo varias veces al día. Sin embargo,
no siempre son efectivos; en ciertos casos, deben administrarse otros
fármacos por vía oral. A veces, para contribuir a acelerar
la curación, el oftalmólogo tiene que raspar suavemente
la córnea con un bastoncito con punta de algodón para
eliminar las células muertas y las dañadas.
Infección por herpes zoster
El herpes zoster es un virus que crece en los nervios
y puede diseminarse por la piel, provocando lesiones muy típicas.
Esta enfermedad no necesariamente afecta al ojo, incluso cuando aparece
en la cara y la frente. Pero si la división oftálmica
del quinto nervio craneal (nervio trigeminal) resulta infectada, esta
infección probablemente se extienda hacia el ojo. Esta infección
produce dolor, enrojecimiento e hinchazón de los párpados.
Una córnea infectada puede hincharse y resultar
gravemente dañada y desarrollar cicatrices. Las estructuras por
detrás de la córnea pueden inflamarse (una enfermedad
llamada uveítis) y la presión del ojo puede aumentar (un
proceso conocido como glaucoma). Las complicaciones más comunes
de la infección corneal incluyen el glaucoma permanente y la
falta de sensibilidad cuando se toca la córnea.
Cuando el herpes zoster infecta la cara y amenaza
el ojo, el tratamiento precoz con aciclovir administrado en forma oral
durante 7 días reduce el riesgo de complicaciones oculares.
Los corticosteroides, generalmente en forma de gotas,
también pueden resultar de gran ayuda. Las gotas de atropina
suelen utilizarse con frecuencia para mantener la pupila dilatada y
ayudar a evitar que aumente la presión ocular. Las personas de
más de 60 años que tienen una buena salud general pueden
notar que el hecho de tomar corticosteroides durante 2 semanas ayuda
a evitar el dolor que puede tener lugar después de que desaparecen
las llagas del herpes; este dolor se conoce como neuralgia postherpética.
Queratitis ulcerativa periférica
La queratitis ulcerativa periférica es una
inflamación y ulceración de la córnea que suele
aparecer en personas que padecen enfermedades del tejido conectivo como
la artritis reumatoide.
Esta enfermedad empeora la visión, aumenta
la sensibilidad a la luz y produce la sensación de que un cuerpo
extraño está atrapado en el ojo. Probablemente se deba
a una reacción autoinmune.
Entre las personas que padecen artritis reumatoide
y queratitis ulcerativa periférica, alrededor del 40 por ciento
mueren tras 10 años de la aparición de la queratitis ulcerativa
periférica, a menos que se sometan a un tratamiento. Los tratamientos
con medicamentos que inhiben el sistema inmunitario reducen el índice
de mortalidad a un 8 por ciento en 10 años.
Queratomalacia
La queratomalacia (xeroftalmía, queratitis
xerótica) es una enfermedad en la que la córnea se seca
y se vuelve opaca debido a una deficiencia de vitamina A, proteínas
y calorías en la dieta.
La superficie de la córnea muere y pueden
aparecer úlceras e infecciones bacterianas. Las glándulas
lagrimales y la conjuntiva también se ven afectadas, lo que deriva
en una inadecuada producción de lágrimas y sequedad de
los ojos.
La ceguera nocturna (visión muy deficiente
en la oscuridad) puede desarrollarse debido a una deficiencia de vitamina
A. Las gotas o pomadas con antibiótico pueden ayudar a curar
las infecciones, pero es aún más importante corregir la
falta de vitamina A con suplementos vitamínicos o bien solucionar
la desnutrición con una dieta enriquecida o con suplementos.
Queratocono
Es una anomalía heredada de la forma
de la córnea.
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Queratocono
El queratocono es un cambio gradual de la forma de
la córnea, que acaba pareciéndose a un cono.
La enfermedad comienza entre los 10 y los 20 años.
Uno o ambos ojos pueden verse afectados, lo que produce grandes cambios
en la visión y exige frecuentes cambios en la prescripción
de gafas o lentes de contacto. Las lentes de contacto suelen corregir
los problemas de visión mejor que las gafas, pero a veces el
cambio de la forma de la córnea es tan intenso que las lentes
de contacto no pueden ser utilizadas o bien no consiguen corregir la
visión. En casos extremos, puede ser necesario realizar un trasplante
de córnea.
Queratopatía ampollar
La queratopatía ampollar es una tumefacción
de la córnea que aparece con más frecuencia en los ancianos.
En casos excepcionales, la queratopatía ampollar
tiene lugar tras una cirugía de los ojos, como la de cataratas.
La tumefacción produce ampollas llenas de líquido sobre
la superficie de la córnea que pueden romperse, causando dolor
y disminuyendo la visión.
La queratopatía ampollar se trata reduciendo
la cantidad de líquido en la córnea mediante soluciones
salinas o lentes de contacto blandas. En muy raras ocasiones, es preciso
hacer un trasplante de córnea.